La escritora mallorquina Helena Cueto que es colaboradora de la Asociación Melilla para la UNESCO que actualmente reside en Málaga; presenta “La Maldición del Sexo” tercera entrega de una saga autobiográfica iniciada con Paz en Busca de su Inocencia y continuada con Paz en Busca de H.
La obra trasciende el relato autobiográfico para convertirse en una reflexión sobre el impacto de los abusos, la violencia y el trauma en la identidad, las relaciones afectivas y la sexualidad. Lejos de buscar compasión, Helena pretende generar comprensión y dar voz a experiencias que durante años permanecieron ocultas bajo el peso del silencio y la vergüenza.
De la oscuridad al encuentro con la propia voz

Durante gran parte de su vida, la autora convivió con las secuelas de abusos sufridos en la infancia, agresiones sexuales durante la adolescencia y diferentes formas de maltrato emocional. Bajo el seudónimo de “Lady Darkness”, encontró en la escritura un refugio donde expresar emociones que no podía compartir públicamente.
La literatura se convirtió en una herramienta de supervivencia emocional y en un camino hacia la reconstrucción personal. Aunque sus anteriores libros ya abordaban parte de estas vivencias, en La Maldición del Sexo profundiza con mayor honestidad en las consecuencias que aquellos traumas tuvieron en su vida adulta.
La sexualidad después del trauma

Uno de los aspectos más relevantes de la obra es la exploración de la relación entre abuso sexual y sexualidad adulta. Cueto analiza cómo las experiencias traumáticas condicionaron durante años su manera de entender el afecto, el deseo y las relaciones personales.
A través de una narración directa y sincera, la autora aborda cuestiones que siguen siendo incómodas para gran parte de la sociedad. Lejos de presentar la sexualidad como algo negativo, reivindica el derecho de las mujeres a vivirla de manera libre, consciente y basada siempre en el respeto y el consentimiento.
Literatura para denunciar y sanar
La novela posee también una clara dimensión social. Helena Cueto denuncia la tendencia a cuestionar a las víctimas y reflexiona sobre las dificultades que muchas personas encuentran al denunciar situaciones de violencia sexual. Uno de los episodios más duros que relata es una agresión sexual sufrida recientemente por parte de una persona cercana.
Aquella experiencia la llevó a retomar la terapia psicológica y psiquiátrica, pero también se convirtió en el impulso definitivo para concluir el libro. Para la autora, escribir ha sido una forma de transformar el dolor en conciencia y convertir una experiencia individual en una herramienta de ayuda para otras personas.
El mensaje de la resiliencia
La resiliencia es el eje central de toda la trayectoria literaria de Helena Cueto. A través de sus libros defiende la importancia de romper el silencio, reconocer las heridas y encontrar caminos para la recuperación.
Los testimonios de lectores que se han sentido identificados con sus historias han reforzado su convicción de que compartir experiencias puede ayudar a otras personas a comprender su sufrimiento y comenzar procesos de sanación.
Asimismo, reivindica la necesidad de proteger la infancia, educar desde el respeto y fomentar una mayor sensibilidad hacia las consecuencias de la violencia sexual y emocional.
Un futuro marcado por la libertad

La buena acogida de La Maldición del Sexo confirma el interés que despierta una obra construida desde la honestidad. Helena Cueto ya trabaja en Resurrección, el cuarto y último volumen de la saga autobiográfica. La autora también ha manifestado su decepción por la escasa repercusión que tuvo la presentación del libro celebrada el pasado 20 de marzo en el Centro Provincial del Instituto Andaluz de la Mujer de Málaga.
Aunque agradece la oportunidad de presentar allí una obra centrada en la violencia sexual, la resiliencia y la libertad de las mujeres, considera que el acto merecía una mayor difusión institucional.
Pese a ello, mantiene intacto su compromiso con la divulgación de su mensaje y continuará llevando su testimonio allí donde pueda contribuir a generar reflexión sobre la violencia sexual, la salud mental y los procesos de recuperación personal.
Su mensaje final es claro: “nadie debería avergonzarse de su historia; incluso después de atravesar la oscuridad más profunda pues siempre existe la posibilidad de recuperar la voz, reconstruirse y volver a ser libre”.
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