Reclama más espacios para dar voz a autistas con nivel de apoyo 1
David Ingelmo, conocido activista político en la provincia de Málaga y presidente del partido político Ágora, ha confesado esta tarde que es autista. Concretamente, está diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) de nivel de apoyo 1, antes conocido como síndrome de Asperger.
“Hay que visibilizar esta realidad. En los medios vemos muchos casos de autistas no hablantes o con discapacidad intelectual y el sufrimiento de sus familias y cuidadores, a quienes guardo todo el respeto y cariño. Pero hay también una realidad de personas autistas que somos hablantes y no tenemos discapacidad intelectual, que pedimos que se nos escuche y no se nos infantilice”, explica Ingelmo.
El TEA es un espectro muy amplio con hasta tres niveles de apoyo que van en función de la comunicación social y la rigidez cognitiva, entre otras cosas. Así, el nivel 1 requiere apoyo en ambas facetas, el nivel 2 requiere apoyo sustancial y el nivel 3 requiere apoyo muy sustancial. “No hay dos autistas iguales”, resume.
También presentan hipersensibilidad o hiposensibilidad. Es decir, mucha o poca sensibilidad. “Por poner un ejemplo, yo soy hipersensible al ruido. Unas obras en mi edificio o incluso en mi trabajo me desregulan mucho. Es algo que no puedo evitar”, se sincera Ingelmo.
El autismo es una discapacidad psicosocial que afecta a las relaciones sociales y laborales, pero por sí sola no es una discapacidad intelectual. Hay personas autistas exitosas y con mucha repercusión, como el empresario Elon Musk o la activista medioambiental Greta Thunberg.
Pero, paradójicamente, en Europa la comunidad autista arrastra niveles de entre un 80 y un 90% de desempleo de larga duración. Esto se debe precisamente a que, durante el proceso de selección de personal, muchas quedan descartadas por carecer de habilidades sociales. Aunque tengan otras habilidades y muchos estudios.
Más espacios para TEA de nivel 1
Ágora se hace eco de las necesidades de los autistas de nivel 1. Reclaman más representación. “En la mayoría de las asociaciones hay mucha representación de familiares y cuidadores, y apenas se escuchan voces de los propios autistas, más allá de pequeñas intervenciones. También tienen derecho a empoderarse”, explican desde el partido.
En este sentido, el ayuntamiento de Málaga ha incorporado recientemente unos iconos en las marquesinas de las paradas de autobuses, para que sean reconocidas por las personas autistas. “Es una de nuestras características. El procesamiento local. Nos fijamos en las pequeñas cosas. Por eso son importantes estos dibujitos, por muy infantiles que nos pudieran parecer. Es un buen paso. Pero necesitamos más. Y para todo el espectro. Que se nos escuche. Porque existimos”, concluye el activista malagueño.



