La situación de los cerca de 670 militares españoles desplegados en la misión de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el repunte de tensiones en la frontera entre Israel y Hizbulá. El contingente, asentado principalmente en la base “Miguel de Cervantes”, en Marjayoun, convive a diario con un escenario de hostilidades que obliga a los cascos azules a refugiarse durante horas en los búnkeres ante el constante cruce de cohetes y ataques de artillería.
La preocupación por la seguridad de las tropas quedó patente durante la videoconferencia mantenida entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el general Antonio Bernal, jefe del Sector Este de la misión y responsable del contingente español. Robles se desplazó a la base de “El Goloso”, sede de la Brigada “Guadarrama” XII, para seguir de cerca la evolución de los acontecimientos y transmitir apoyo directo a los militares desplegados.
Un escenario “complejo” y de “tensión permanente”
El general Bernal describió la situación como “compleja” y marcada por una “tensión constante”. Según explicó, tanto la base principal como los dos puestos avanzados bajo responsabilidad española —situados en la conocida “Blue Line”, la línea de separación fijada por la ONU entre Líbano e Israel— se encuentran en medio de un intercambio diario de fuego entre las Fuerzas Armadas israelíes y la milicia chií Hizbulá.
Los datos que maneja el contingente son contundentes: entre 60 y 70 ataques diarios de artillería y aviación en la zona. Aunque las tropas de la ONU no son objetivo directo, el riesgo existe. Las interceptaciones de cohetes y la caída de restos de proyectiles suponen una amenaza real, lo que obliga a los militares a extremar precauciones y a pasar varias horas al día en refugios subterráneos.
España exige protección y el fin inmediato de los ataques
Robles reconoció que la situación es “difícil y preocupante”, y aseguró que España ha trasladado su inquietud a los máximos responsables de Naciones Unidas. La ministra mantuvo recientemente conversaciones con el secretario general adjunto de operaciones de paz, Jean-Pierre Lacroix, y con el comandante de la misión, el general italiano Diodato Abagnara, a quienes pidió que intercedieran ante Israel para frenar los ataques en la zona.
El mensaje fue claro: el intercambio de fuego debe cesar de inmediato para que FINUL pueda desempeñar su labor y para que se garantice la seguridad de los cascos azules. Robles insistió en que se están vulnerando principios básicos del derecho internacional y que la misión de paz debe ser respetada.
Moral alta pese a las dificultades
A pesar del contexto, el general Bernal aseguró que el personal español se encuentra “bien y con ganas de que vuelva la calma para seguir cumpliendo su misión”. El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, Amador Enseñat y Berea, también participó en la videoconferencia y subrayó que se trabaja para que las tropas de la ONU puedan operar con seguridad, aunque reconoció que “no es fácil” en las circunstancias actuales.
El contingente español está formado por unos 650 militares, la mayoría desplegados en la base “Miguel de Cervantes”. Otros 80 se reparten entre los puestos avanzados 4.28 y 9.64, situados en puntos estratégicos de la frontera. España lidera el Sector Este de FINUL, donde operan alrededor de 3.500 efectivos de una decena de países.
Una situación que recuerda a episodios recientes
La tensión actual evoca lo vivido entre finales de 2023 y el verano de 2024, cuando los ataques cruzados obligaron a los militares españoles a permanecer hasta 14 horas diarias en búnkeres y a suspender la mayoría de las patrullas. Aunque la misión continúa activa y comprometida con la estabilidad regional, la incertidumbre sigue marcando el día a día de los cascos azules.
Fuente Servimedia
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