El estudio, dirigido por Francisco J. Tinahones, director científico del grupo de investigación «Obesidad, diabetes y sus comorbilidades» de Ibima, junto a Virginia Mela, investigadora senior de la misma institución, revela que la dieta mediterránea es más efectiva que la dieta cetogénica (keto) para mejorar la depresión en pacientes con obesidad.
El trabajo se desarrolla en un contexto donde la obesidad y la depresión mantienen una relación bidireccional: la obesidad puede derivar en depresión debido al estigma social y a cambios biológicos, mientras que la depresión puede fomentar la obesidad a través de alteraciones en el comportamiento alimentario. Durante tres meses, los investigadores compararon los efectos de ambas dietas en 64 participantes, encontrando que, aunque la dieta cetogénica fue más eficaz para la pérdida de peso, la dieta mediterránea logró una mejora significativamente mayor en las puntuaciones de depresión.
Un hallazgo curioso del estudio fue que la dieta cetogénica mostró una reducción en la impulsividad, lo que podría explicar su eficacia en la pérdida rápida de peso. Sin embargo, el estudio profundizó aún más al realizar trasplantes de microbiota fecal de los participantes a ratones sanos. Aquellos que recibieron la microbiota del grupo ‘keto’ desarrollaron comportamientos ansiosos, evidenciando la influencia de la dieta sobre el eje intestino-cerebro.
Además, se analizó la composición de los metabolitos en el cerebro de los modelos animales, observándose un aumento de sustancias que podrían ser un mecanismo compensatorio del organismo ante la neurotoxicidad y síntomas depresivos. En conclusión, este estudio piloto subraya la importancia de personalizar las estrategias dietéticas, considerando no solo el impacto físico en la pérdida de peso, sino también la salud mental a largo plazo de los pacientes.



