El próximo 17 de abril, los escenarios reciben a una mujer que decidió cambiar las togas por las risas. Palo Capilla estrena «Ahora la Chunga soy yo” , un espectáculo que no solo es un monólogo, sino el resultado de una vida de observación, lectura y un giro profesional radical.
Palo no siempre se dedicó exclusivamente a la comedia. Durante años, ejerció como abogada, compaginando el rigor del despacho con su pasión por el humor. Sin embargo, llegó un momento en el que decidió colgar el traje de letrada para dedicarse de lleno a los escenarios. Esa formación se nota en su agudeza mental y en su capacidad para analizar la realidad. Además de su experiencia vital, Palo confiesa que es una lectora voraz; de los libros, del cine de humor y de la observación minuciosa de la actualidad saca las ideas que luego transforma en situaciones hilarantes.

Aunque es un show que se puede disfrutar en familia, la artista es clara: su humor es para adultos. No es un espectáculo para niños, sino que tiene como objetivo principal a los mayores de 30 años. Capilla apela a la nostalgia y a las referencias de quienes crecieron en los 80 y 90, conectando con una generación que entiende perfectamente lo que significa pelear por los sueños mientras se lidia con la madurez.
La nota personal la ponen sus tres hijos, a quienes define como «chistes con patas». A pesar de que colaboran con ella en la creación de sus vídeos de YouTube y han pactado reflejar la realidad de su entorno, Palo asegura que a ninguno de ellos le interesa subirse a un escenario. Prefieren ser cómplices detrás de la cámara.
Esta seguridad escénica se ha curtido también gracias a su año de gira con Luis Zahera. Sobre él, confiesa que es un compañero encantador que le hizo la vida fácil desde el primer día. Aunque la apretada agenda cinematográfica de Luis dificulta que coincidan ahora, Palo guarda esa experiencia como algo «muy guay» y gratificante.
«Ahora la Chunga soy yo” es una mezcla de improvisación, frescura y situaciones incómodas donde el público se sentirá irremediablemente reflejado. Es una invitación a jugar y a reírse de uno mismo, con una advertencia final marca de la casa:
»Esto es para gente tolerante: No existen hojas de reclamaciones a disposición del consumidor”.
Si perteneces a esa generación que sobrevivió a los 80 y ahora lucha con el día a día, tienes una cita el 17 de abril con Palo Capilla. En la Cochera Cabaret. No saldrás siendo el mismo.



