El humorista y presentador malagueño Manolo Sarria ha encendido el debate público tras publicar un vídeo en redes sociales en el que critica con dureza el actual modelo de explotación de la Semana Santa de Málaga. Sus declaraciones, difundidas rápidamente por miles de usuarios, han reabierto la discusión sobre el uso del espacio público, el acceso ciudadano a las procesiones y la creciente presencia de elementos de pago en los recorridos oficiales.
En el vídeo, Sarria expresa su indignación ante la imposibilidad de contemplar los desfiles procesionales sin tener que pagar por una silla o buscar espacios cada vez más reducidos entre las zonas acotadas. “Que yo esté intentando ver la Semana Santa de mi ciudad y que no la pueda ver por ningún lado me parece indignante”, afirma el humorista, visiblemente molesto. A continuación, califica la situación como una “aberración”, denunciando que el modelo actual obliga a muchos malagueños a renunciar a vivir la Semana Santa en la calle: “O pagas una silla o te tienes que ir a tu casa a verlo en televisión. No hay derecho”.
Las palabras del presentador han tenido un eco inmediato en la red social X, donde numerosos usuarios han compartido su malestar por lo que consideran una progresiva privatización del espacio público durante una de las celebraciones más emblemáticas de la ciudad. Entre los comentarios más difundidos destaca la crítica hacia las administraciones responsables: “El PP va a privatizar hasta el ir a dar un paseo por el parque”, señalaban algunos usuarios, en referencia al Gobierno local y autonómico, ambos gestionados por el Partido Popular.
El debate no es nuevo, pero la intervención de una figura tan reconocida como Sarria ha reactivado la conversación con fuerza. Desde hace años, colectivos ciudadanos y algunos sectores cofrades han mostrado su preocupación por la creciente presencia de vallas, tribunas y sillas de pago que, según denuncian, dificultan el acceso libre a los recorridos y generan una sensación de exclusión entre quienes no pueden o no desean pagar por un asiento.
Para muchos malagueños, la Semana Santa es un patrimonio cultural compartido, un espacio de convivencia y tradición que históricamente ha pertenecido a la calle y a la ciudadanía. La percepción de que este carácter abierto se está perdiendo ha generado un malestar creciente que, con las declaraciones de Sarria, ha encontrado un altavoz inesperado pero contundente.
El humorista insiste en que su crítica no se dirige contra las hermandades ni contra la celebración en sí, sino contra un modelo de explotación económica que, a su juicio, rompe el espíritu popular de la Semana Santa. Su mensaje ha sido interpretado por muchos como una llamada a la reflexión sobre el equilibrio entre la financiación de los desfiles y el derecho de la ciudadanía a disfrutar de ellos sin barreras.
En paralelo, otros usuarios han defendido la necesidad de contar con infraestructuras de pago para garantizar la sostenibilidad económica de las cofradías y la organización de los recorridos. Sin embargo, incluso entre quienes apoyan esta visión, se ha abierto paso la idea de que es necesario revisar el modelo, ampliar los espacios libres y garantizar que la ciudad no se convierta en un circuito cerrado durante una semana completa.
El vídeo de Sarria, que continúa acumulando reproducciones, ha puesto sobre la mesa un debate que trasciende lo anecdótico y toca cuestiones de fondo: el uso del espacio público, la convivencia, la accesibilidad y el papel de las instituciones en la gestión de eventos multitudinarios.
Mientras el debate continúa creciendo, la ciudadanía espera que esta polémica sirva para abrir un diálogo constructivo entre administraciones, cofradías y vecinos. Como concluyen muchos de los comentarios en redes, la Semana Santa de Málaga es de todos, y su futuro debe construirse desde el consenso y el respeto a la tradición compartida.
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