Málaga, España.- El 43 Festival de Teatro sigue en el Teatro Cervantes de Málaga y Echegaray. En total serán 34 obrasen escena de diferentes géneros y trabajos escénicos. Hasta el momento la obra que queda en la memoria por su montaje, tema y actuación es “Blaubeeren” que dejó en un total silencio la sala y con los espectadores muy despiertos.
Desde mi punto de vista si el público se mantiene callado, se olvidan del celular o móvil y no se duermen; es que en el escenario se presenta calidad y expresan muy bien el texto. Y si la producción es parte de la misma de ese diálogo la obra es completa.

Lamentablemente hay obras que se ve el esfuerzo que tienen y el trabajo que conlleva, pero no logra tener ese enganche por falta de dirección o simplemente porque el texto no está bien adaptado. En las recientes funciones de dos de las propuestas más comentadas de la temporada, queda una sensación agridulce. Si bien se percibe un trabajo actoral y técnico riguroso, ambas producciones parecen quedarse en la superficie, sin lograr esa chispa necesaria para atrapar por completo al espectador. Y logrando que algunos se queden dormidos y otros vean sus pantallas, algunos para ver la hora y otros para dar continuar a su whats app.
“Las amargas lágrimas de Petra von Kant”. Esta versión de la obra de Rainer Werner Fassbinder, bajo la dirección de Rakel Camacho, ofrece una estética cuidada y una puesta en escena que evidencia un gran esfuerzo de producción. Sin embargo, a pesar de la intensidad del texto, la obra no llega a cautivar ni a generar ese vínculo emocional que requiere el drama psicológico de Petra. Se nota la dedicación detrás, pero el conjunto resulta distante.

El elenco lo conforman: Ana Torrent (como Petra von Kant), Rebeca Matellán (como Karin Thimm), María Luisa San José (como Valerie von Kant), Maribel Vitar (como Sidonie von Grasenabb) y Julia Monje (como Marlene).
El texto fue escrito de manera frenética por Fassbinder durante un vuelo entre Berlín y Los Ángeles. Se estrenó como obra de teatro originalmente en 1971. Un año después del estreno teatral, en 1972, el propio Fassbinder la adaptó al cine, convirtiéndose en una de sus películas más icónicas. La obra es famosa por su estética transgresora y por explorar las dinámicas de poder, la dependencia emocional y la soledad en un entorno exclusivamente femenino.
“El Efecto (The Effect)” La obra de Lucy Prebble, dirigida por Juan Carlos Fisher, nos introduce en un ensayo clínico sobre el amor y la química cerebral. Al igual que en el caso anterior, es una pieza donde se ve el trabajo de los intérpretes, pero no termina de enganchar al público de manera profunda. La frialdad del entorno clínico parece haberse trasladado a la conexión con el público; mismo que al finalizar algunos despiertan y aplauden. Sin duda sería tremendo que todo se quedará en un absoluto silencio. Se agradece el tiempo y trabajo de actores que han brillado en diferentes proyectos y son apreciados por el público.

Por cierto que hubo un momento que algunos abrieron los ojos al escuchar los gritos de Elena Rivera al discutir con Itzan Escamilla, se olvidaron que llevaban micrófonos y sacaron toda su voz ocasionando molestia. ¡Sonido baja el volumen! fue lo que pensé. La escena merecía esa energía, pero cuidado en lugar de comprender la angustia de Connie era pensar ya calla.
La obra se presentó en un día muy especial, debido al accidente de ferrocarril en Adamuz (Córdoba), ocurrido. Fran Perea agradeció la poca asistencia que había en el teatro e indicó que hubo dificultades para que el reparto llegará a la función. Y pidieron un aplauso para de las víctimas del reciente y trágico accidente.
El elenco está conformado por Alicia Borrachero (Norma), Elena Rivera (Connie), Itzan Escamilla (Tristán) y Fran Perea (Tomás).Es una obra de la dramaturga británica Lucy Prebble, conocida mundialmente por ser la creadora y guionista de la aclamada serie de televisión Succession. Se estrenó originalmente en Londres en 2012, en el National Theatre, donde recibió excelentes críticas y el premio a la Mejor Obra Nueva en los Critics’ Circle Theatre Awards. La obra plantea un dilema ético y científico: ¿el amor es un sentimiento real o simplemente una reacción química en nuestro cerebro? Se inspira en los ensayos clínicos de la industria farmacéutica y en cómo los antidepresivos pueden alterar la percepción de las emociones.
Fotos: Teatro Cervantes Málaga



