Entre las proyecciones programadas, destaca especialmente la sesión del martes 17 de febrero, dedicada a los derechos económicos, con la película En los márgenes, dirigida por Juan Diego Botto
El filme construye un relato coral que sigue durante unas horas decisivas a varias personas que intentan evitar un desahucio. No hay grandes discursos ni artificios: hay urgencia, miedo, impotencia y una carrera contrarreloj contra un sistema que parece no escuchar los Derechos humanos.
La Plataforma “Un Techo por Derecho” participará en un coloquio posterior a la proyección, un espacio necesario para compartir experiencias, análisis y propuestas relacionadas con los Derechos humanos. Porque el objetivo de esta Semana no es solo proyectar películas, sino generar reflexión colectiva y compromiso al defender la dignidad de las personas.
La historia que plantea la película no es ficción lejana. Es el reflejo directo de lo que está ocurriendo en ciudades como Málaga, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sociales. La ciudad vive una profunda transformación urbana marcada por la expansión de los apartamentos turísticos, la llegada de fondos de inversión y el incremento constante de los precios del alquiler. El resultado es una presión inmobiliaria que expulsa progresivamente a vecinos y vecinas de sus barrios de toda la vida.
Mientras el discurso oficial celebra el dinamismo económico y la atracción de inversiones, miles de familias destinan una parte desproporcionada de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando no se enfrentan directamente a procesos de desahucio sin alternativa habitacional real. Jóvenes que no pueden emanciparse, personas mayores con pensiones insuficientes, madres solas con menores a cargo y trabajadores con empleos precarios conforman el rostro de una crisis habitacional que ya no puede considerarse coyuntural.
En los márgenes pone rostro y humanidad a esa estadística. Muestra cómo la precariedad no es solo una cuestión económica, sino también emocional y social. El desahucio no es únicamente la pérdida de un techo: es la ruptura de redes, la pérdida de estabilidad, el deterioro de la salud mental y física. La película señala con claridad la falta de respuestas estructurales y la insuficiencia de las políticas públicas cuando no se garantiza el derecho a la vivienda como un derecho fundamental, y no como una mercancía sujeta exclusivamente a la lógica del mercado.
Málaga: modelo de ciudad para vivir
Málaga ha experimentado en la última década una profunda transformación urbana y económica. El crecimiento del turismo, la llegada de inversión extranjera y la proyección cultural han consolidado su imagen de ciudad moderna y dinámica. Sin embargo, este desarrollo plantea una pregunta clave: ¿está Málaga pensada para quienes la habitan o para quienes invierten en ella?
El aumento sostenido del precio del alquiler, la expansión de los apartamentos turísticos y la escasez de vivienda pública han tensionado el acceso a un derecho básico. Muchos vecinos destinan una parte desproporcionada de sus ingresos a la vivienda, mientras jóvenes y familias trabajadoras encuentran cada vez más difícil permanecer en sus barrios.
Un verdadero modelo de ciudad para vivir debe equilibrar crecimiento y derechos: garantizar vivienda asequible, proteger el comercio de proximidad, fortalecer los servicios públicos y preservar la cohesión social. Málaga tiene el reto de demostrar que el desarrollo no puede medirse solo en cifras, sino en calidad de vida para quienes la hacen posible cada día.
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