Por Oscar Gavira
Mientras que voluntarios medioambientales trabajan para recuperar un ecosistema fluvial en Granada, en Málaga otros voluntarios hacen justo lo contrario, y favorecen la construcción de diques y presas que no sólo deterioran el ecosistema fluvial sino que son inútiles porque terminan enterrados.
La Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas acuáticos del Sur (ACPES) ha celebrado sus XXII Jornadas recuperando la continuidad del Río Dílar, permeabilizando 58 presas para baño. Estas presas, construidas sin autorización en un tramo de alto valor ecológico en pleno Parque Natural de Sierra Nevada, suponían un obstáculo importante para el tránsito de especies como la trucha, y limitaban las funciones del río como el transporte de materiales y nutrientes. También alteraban el hábitat al dejar tramos extensos sin grandes piedras, que son refugio para invertebrados acuáticos, porque se retiraron para construir las presas de baño, quedando estos tramos cubiertos por sedimentos finos por la retención del agua.
Los trabajos de permeabilización, que contaron con la autorización de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, consistieron en la eliminación total o parcial de las presas, abriendo un camino suficiente para que los peces puedan remontarlas, y devolviendo las piedras al lecho en una disposición similar a la natural. Una vez abiertas, las próximas crecidas terminarán el trabajo realizado, eliminando las presas y transportando materiales.
Además, se realizó un estudio con pesca eléctrica en un tramo recuperado del Río Dílar, confirmando la presencia de truchas. Este tramo recuperado, perteneciente a los términos municipales de Dílar, Otura y Gójar, se encuentra a una cota más baja y se encontraba sobreexplotado por el regadío, llegando incluso a carecer de caudal hasta hace un par de años. El mantenimiento de un caudal ecológico ha permitido el asentamiento de especies como la trucha común, habiéndose observado un gran número de ejemplares en uno de los tramos, algunos de los cuales tenían más de 1 año de edad, lo que confirma el asentamiento de esta especie. Este caudal ecológico también está permitiendo la recuperación de la vegetación de ribera, que ya puede desarrollarse gracias a la circulación del agua. La recuperación del caudal ecológico es el resultado del trabajo realizado tanto por ACPES como por la asociación Somos Río Dílar.
El Río Dílar nace a 2900 metros de altitud, en pleno Parque Nacional de Sierra Nevada. Desde que sale del Parque Nacional, los impactos se acrecientan con el progresar de su cauce, desde presas para baños hasta desecación total, pasando por sobreexplotación, contaminación, sobrepastoreo, etc.

Por el contrario, en Málaga, voluntarios pseudoambientales alineados con técnicos de la administración hacen justo lo contrario, y construyen presas por un supuesto «beneficio» al medio ambiente, sin considerar que las especies que habitan esos arroyos necesitan los arroyos como están, en su estado natural. Algunas de esas especies están incluso amenazadas o protegidas, y pueden resultar perjudicadas con la modificación de su hábitat, como se ha demostrado tanto pública como científicamente. Sin embargo, la falta de conocimiento de los actores de estas ingenierías ha quedado en evidencia en poco tiempo, puesto que la propia dinámica natural de los arroyos que ellos ignoran ha terminado por enterrarlas, pese a que resultaba algo evidente. Aunque no es sólo falta de conocimiento en ecología básica, sino también de observación de la naturaleza, porque ya había ejemplos de diques enterrados en la misma zona. Pero, lo peor de todo, es que las autoridades medioambientales, a las que se les ha legado la conservación de los ecosistemas y para lo que se les paga (y bastante), malgasten el dinero público en este tipo de actuaciones tan inútiles como propagandísticas.
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