La Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas Acuáticos del Sur (ACPES) condena el malgasto de 12,5 millones de euros de la Junta de Andalucía en el Río Guadalhorce porque no ha impedido la inundación de las zonas inundables y ha deteriorado el ecosistema fluvial. Las últimas crecidas del Guadalhorce han sido prácticamente las mismas[1] que la del 18 de marzo de 2025, anterior al dragado del río, con idénticas consecuencias: inundación de zonas de Cártama que ya se habían inundado otras veces, como el barrio de Doña Ana o la Estación de Cártama.

Las intervenciones realizadas en el Guadalhorce en el pasado año 2025 (dragados y escolleras) son anticuadas, falsas, no evitan inundaciones, malgastan dinero público y reflejan una total ignorancia sobre el funcionamiento de los ecosistemas fluviales. En primer lugar, porque niegan la realidad de que las zonas inundables se inundan, y contra eso no hay soluciones mágicas ni fáciles que lo puedan cambiar. Además, por un río no sólo circula agua, también sedimentos, por lo que el sedimento retirado con un dragado se repone de forma natural con la primera inundación. Sin olvidar que las escolleras aumentan la velocidad del agua, enviando los problemas a zonas más bajas, mientras que el bosque de ribera frena la inundación. Muchas de estas actuaciones clásicas de defensa contra inundaciones se han aplicado en otros ríos, como el Río Segura, uno de los ríos más intervenidos del mundo, y no han conseguido evitar que se produzcan grandes y graves inundaciones de forma periódica.
Además, con las obras del Guadalhorce se han invadido espacios naturales protegidos, como el Arroyo de las Cañas en la Zona de Especial Conservación Sierras de Alcaparaín y Aguas, sin ninguna clase de evaluación ambiental. Cabe considerar que en el Río Guadalhorce hay especies amenazadas como las almejas de río (Unio delphinus), que están desapareciendo por la contaminación, la pérdida de peces (de los cuales depende su larva) y los dragados. También se han visto afectados los frezaderos de los peces con el movimiento de tierras durante la época de su reproducción.
Sin embargo, el ayuntamiento de Cártama sigue pidiendo las mismas soluciones que se han demostrado como totalmente inútiles, como el dragado del río. La actuación que se realizó el año pasado, a petición del mismo ayuntamiento, fue el dragado del río, con el resultado de la inundación de las mismas zonas que se han inundado las otras veces. La afirmación de que se han evitado “males mayores” es falsa y gratuita, como demuestran los hechos, y el consistorio vuelve a pedir otra vez más la declaración de zona catastrófica. La principal diferencia entre las inundaciones de ahora y las anteriores al dragado son los 12,5 millones de euros menos de las arcas públicas.
El barrio de Doña Ana se encuentra en una zona inundable con alta frecuencia (periodo de retorno teórico de 10 años), lo que es difícilmente solucionable con dragados. Más aún, dado que este municipio se ha inundado ya cuatro veces en poco más de un año, muy posiblemente los mapas de inundabilidad deban actualizarse ya que parecen haber quedados obsoletos por efecto del Cambio Climático (el periodo de retorno de 10 años marca las zonas de inundación probables una vez cada 10 años).

La única solución posible para evitar inundaciones es conservar los ríos y liberar las zonas inundables que son, además, soluciones más rentables económicamente. Aun así, el ayuntamiento de Cártama sigue insistiendo en dragar el río, encauzarlo y construir la presa en el Río Grande. Sin embargo, el Río Grande es un río natural que no ha sufrido la inundación de ninguna vivienda porque tiene un régimen natural y el territorio está adaptado a esta circunstancia; de modo que los que no están adaptados al río pretenden destruir el río de un territorio que sí está adaptado al régimen natural fluvial.
[1] El caudal máximo del Río Guadalhorce en la estación de aforo de Cártama en la madrugada del 28 de diciembre fue de un 7% mayor, con 1158 m3/s, mientras que el de la madrugada del 5 de enero, fue de un 3,3% mayor, con 1119 m3/s.



