Las amenazas dirigidas contra el presidente de Colega Torremolinos, Santiago Rubio, volvieron a ponerde manifiesto una realidad que preocupa a instituciones y asociaciones: el discurso de odio en internetpuede acabar trasladándose al mundo real.
Los hechos se produjeron después de que Rubio respondiera en redes sociales a un comentario decarácter homófobo. Según la denuncia presentada ante la Policía Nacional, el intercambio derivó enuna serie de mensajes privados en los que el presunto autor realizó amenazas de muerte y aseguróconocer datos personales del presidente de la asociación, entre ellos su domicilio.
Ante la gravedad del contenido, Rubio acudió a dependencias policiales para denunciar los hechos ysolicitar que se investigara la identidad del responsable. Las amenazas generaron preocupación tantoen el entorno de la asociación como entre colectivos de defensa de los derechos LGTBI+, quereclamaron una respuesta firme frente a este tipo de conductas.
Un fenómeno que preocupa
Las organizaciones que trabajan en defensa de los derechos del colectivo LGTBI+ llevan años alertandodel incremento del discurso de odio en redes sociales. Aunque muchos mensajes permanecen en elámbito digital, algunos evolucionan hacia amenazas directas o situaciones de acoso que pueden tenerconsecuencias personales y psicológicas para quienes las reciben.
La legislación española contempla sanciones para las amenazas y para determinados delitos motivadospor odio o discriminación. Cuando una persona considera que su integridad o seguridad está en riesgo,los expertos recomiendan conservar las pruebas, no borrar los mensajes y presentar una denuncia antelas fuerzas y cuerpos de seguridad.
La importancia de denunciar
El caso puso de relieve la importancia de denunciar este tipo de situaciones. Las asociaciones recuerdanque muchas víctimas optan por guardar silencio por miedo o por considerar que los hechos no tendránconsecuencias. Sin embargo, la denuncia permite iniciar investigaciones y, en su caso, depurarresponsabilidades penales.
Más allá del recorrido judicial, el episodio reabrió el debate sobre los límites de la libertad de expresiónen internet y sobre la necesidad de combatir el discurso de odio sin renunciar al respeto por losderechos fundamentales.Mientras la investigación seguía su curso, Colega Torremolinos reiteró su compromiso de continuartrabajando por la igualdad y la defensa de los derechos del colectivo LGTBI+, insistiendo en que lasamenazas no deben convertirse en una herramienta para silenciar la labor de quienes ejercen elactivismo social.



