Málaga vuelve a situar en el centro del debate público una de sus reivindicaciones históricas: el Tren Litoral, un corredor ferroviario que conectaría Nerja con Algeciras atravesando toda la Costa del Sol. Pese a su importancia estratégica para la movilidad, el turismo y la economía provincial, el proyecto continúa sin calendario de ejecución y permanece en fase de estudios técnicos.
El Ministerio de Transportes dio un paso relevante a finales de 2024 al licitar un nuevo estudio de viabilidad, con un presupuesto de 1,2 millones de euros, según el Boletín Oficial del Estado . Este estudio, actualmente en marcha, debe analizar las alternativas técnicas, económicas y ambientales para los cinco tramos previstos: Málaga–Nerja, Málaga–Fuengirola, Fuengirola–Marbella, Marbella–Estepona y Estepona–Algeciras. La previsión oficial es que el trazado definitivo pueda conocerse en enero de 2026.
Sin embargo, este avance no ha calmado las críticas institucionales en Málaga. Tanto el Ayuntamiento como la Diputación Provincial han intensificado en los últimos meses su presión sobre el Gobierno central para acelerar los plazos. El presidente de la Diputación, Francisco Salado, ha reclamado públicamente que el proyecto se adelante “al menos dos años”, argumentando que tres de los cinco tramos ya cuentan con estudios suficientes para pasar directamente a la fase de estudio informativo y posterior licitación de obras .
En una carta enviada al ministro Óscar Puente, Salado subraya que los tramos Málaga–Fuengirola, Fuengirola–Marbella y Marbella–Estepona disponen de informes de demanda y documentación técnica que permitirían avanzar sin esperar a la finalización del estudio global. La Diputación sostiene que la situación de movilidad en la Costa del Sol es “crítica” y que la provincia no puede seguir dependiendo exclusivamente de la saturada A‑7.
Por su parte, el Ayuntamiento de Málaga ha aprobado una moción institucional —respaldada por todos los grupos políticos, incluidos PSOE y Con Málaga— en la que exige al Gobierno un calendario claro, financiación concreta y plazos de ejecución para el Tren Litoral. La moción denuncia el “agravio comparativo” con otros proyectos ferroviarios del país, como el tren orbital de Cataluña, que sí cuenta con compromiso económico estatal y planificación definida .
La unanimidad política en el consistorio malagueño refleja la magnitud del problema: la Costa del Sol es uno de los corredores urbanos y turísticos más congestionados de España, con municipios como Marbella —más de 100.000 habitantes— sin conexión ferroviaria. El tren permitiría absorber una demanda potencial de más de 60 millones de pasajeros al año, según estimaciones citadas por la Diputación .
A pesar de la presión institucional, ni el Ayuntamiento ni la Diputación tienen competencias directas para iniciar la tramitación del proyecto, ya que la infraestructura depende íntegramente del Ministerio de Transportes. Su papel se limita a la reivindicación política, la elaboración de informes y la interlocución con el Gobierno central. Por tanto, ninguna de las dos administraciones ha podido “comenzar a tramitar” el proyecto, aunque ambas han solicitado reiteradamente que se aceleren los procedimientos.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene que el estudio de viabilidad es un paso imprescindible antes de cualquier decisión sobre trazado, impacto ambiental o financiación. Sin embargo, la falta de fechas concretas alimenta la percepción de que el proyecto avanza con excesiva lentitud.
La ciudadanía y el tejido empresarial de la Costa del Sol observan con preocupación este bloqueo. El crecimiento demográfico, el aumento del tráfico y la dependencia del turismo hacen que la movilidad sea un factor crítico para el futuro de la provincia. El Tren Litoral no solo aliviaría la saturación de la A‑7, sino que integraría a Málaga en un corredor ferroviario moderno, sostenible y competitivo.
A día de hoy, el proyecto sigue vivo, pero sin horizonte temporal. Málaga insiste, el Gobierno estudia, y la Costa del Sol continúa esperando una infraestructura que lleva más de dos décadas sobre la mesa.



