Por Juanjo Florensa
El pasado miércoles- La Librería de Frank- sita en Melilla; acogió la presentación del último libro de Manuel Azuaga Herrera –Últimos cuentos, jaques y leyendas- en un acto ameno y concurrido conducido por Francisco Narváez “Culi”.
Con esta obra publicada por la Editorial Renacimiento prologada por el Magistrado Joaquim Bosch; Azuaga cierra la trilogía iniciada con Cuentos, jaques y leyendas (2021) y continuada con Más cuentos, jaques y leyendas (2023) en una recopilación de relatos y episodios donde el ajedrez se entrelaza con personajes históricos, literatura, cine, arte y memoria cultural.
En el prólogo, Bosch define el ajedrez como “una preciosa metáfora de la vida y también una permanente lección seductora sobre el comportamiento humano”. Durante la presentación, “Culi” realizó un recorrido biográfico y profesional de la trayectoria del autor, compartiendo además curiosas anécdotas que vinculan a Melilla con la historia del ajedrez internacional.
Alexander Alekhine en el Torneo Internacional de Melilla en 1946

Entre ellas destacó la presencia en la ciudad del legendario maestro internacional Alexander Alekhine, quien participó en el Torneo Internacional celebrado en Melilla entre el 8 y el 1
4 de septiembre de 1945, proclamándose vencedor según recogió en su día El Telegrama del Rif. Alexander Alekhine (1892-1946) fue uno de los grandes genios del ajedrez mundial.
Campeón del mundo entre 1927 y 1946, destacó por su estilo ofensivo, creativo y brillante capacidad táctica. Derrotó al cubano José Raúl Capablanca y está considerado una de las figuras más influyentes de la historia del ajedrez. Varias variantes de apertura llevan su nombre como la Defensa Alekhine, siendo autor de más de 20 libros de ajedrez.
Tres Ajedrecistas en la Cuba Revolucionaria
Entre los asistentes al acto de la presentación se encontraba Alexis Juan Stuart Rivero -Decano de la Facultad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte de la Universidad de Cienfuegos (Cuba)-, cuya presencia resultó especialmente significativa debido a la estrecha relación de varios capítulos del libro de Azuaga con la historia del ajedrez cubano.
Uno de los textos más llamativos lleva por título “La inconfesable aventura de Fisher en Cuba” donde se recrea el encuentro sentimental entre Bobby Fischer y la escritora Mayra Montero en el Hotel Habana Libre (antiguo Hilton) durante la XVII Olimpiada de Ajedrez de 1966. Aquellas experiencias inspirarían posteriormente la novela La tarde que Bobby no bajó a jugar (2024).

Otro de los relatos “Guillermito, el ajedrecista que paralizó Cuba” recupera la figura de Guillermo García, considerado uno de los mayores talentos del ajedrez latinoamericano y heredero natural de José Raúl Capablanca. Tres veces campeón nacional y representante de Cuba en siete Olimpiadas de Ajedrez, García falleció trágicamente en un accidente de tráfico en 1990 con tan solo 36 años. El tercer artículo destacado “Del tablero a la revolución del Che” reconstruye la vida de Francisco J. Pérez, tres veces campeón de España de ajedrez, cuya trayectoria quedó marcada por el exilio político y su posterior integración en la Cuba revolucionaria.
El régimen franquista le prohibió participar en el Primer Memorial Capablanca, celebrado en La Habana entre abril y mayo de 1962, precisamente en el Hotel Habana Libre. Sin embargo, Pérez decidió acudir igualmente al torneo donde fue recibido con honores por Che Guevara, gran impulsor del ajedrez como herramienta cultural y educativa.
Años más tarde representaría a Cuba en la Olimpiada de Tel Aviv de 1964. Falleció en La Habana en 1999, convertido en símbolo de un ajedrecista dividido entre dos patrias y marcado por la nostalgia del destierro.
El Ajedrez Juego Milenario
Durante la presentación del libro Manuel Azuaga recordó asimismo los orígenes milenarios del ajedrez, surgido hace más de 1.500 años en Persia y difundido posteriormente por los árabes durante su presencia en Al-Ándalus.

El autor subrayó cómo el juego evolucionó en la España de finales del siglo XV, durante el reinado de Isabel I de Castilla, etapa en la que se consolidaron las reglas modernas y el papel de la dama adquirió la relevancia decisiva que hoy caracteriza al juego.
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Málaga, Manuel Azuaga es conferenciante de la Fundación Kaspárov para Iberoamérica, codirector del podcast JAQUEa2 —seguido en más de 80 países—, colaborador de RNE y coordinador de aulaDjaque que es un programa educativo implantado en más de 800 centros escolares. La presentación volvió a demostrar que el Ajedrez, más allá de su dimensión competitiva, continúa siendo un poderoso vehículo de cultura, memoria e historias humanas.
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