Ayer por la tarde, el centro de Málaga se convirtió en el escenario de una concentración tan peculiar como llamativa: decenas de jóvenes —y no tan jóvenes— participaron en un encuentro de “Therians”, una tendencia que mezcla estética animal, identidad simbólica y cultura fan.
¿Qué son los “Therians”?
El término, que muchos relacionan con el movimiento therian, describe a personas que se sienten identificadas con un animal concreto. Algunos lo viven como una forma de expresión espiritual o identitaria; otros simplemente como una actividad lúdica y artística. En la concentración de ayer convivieron ambas posturas: quienes acudían por amor profundo hacia los animales y quienes lo hacían por diversión, creatividad o curiosidad.
El ambiente: máscaras, colas y mucha expectación
Desde primeras horas de la tarde comenzaron a verse por calles céntricas grupos de jóvenes con elaboradas máscaras de lobo, zorro, felino y ciervo. Algunos llevaban trajes completos; otros solo orejas, maquillaje y colas artesanales. La estética iba desde lo realista hasta lo fantástico.
Las redes sociales habían impulsado el encuentro durante toda la semana. Pero esta vez había un motivo añadido que elevó la expectación: la posible aparición de Leodivon.
El fenómeno “El Principio Antrópico”
La reciente portada de su obra El Principio Antrópico ha generado conversación en comunidades artísticas y juveniles. La imagen —con figuras de estética therians— fue interpretada por muchos como una declaración simbólica sobre identidad, naturaleza y conciencia.
Algunos asistentes confesaron que acudían motivados por esa portada. “Venimos porque sentimos que conecta con lo que somos”, explicaba una joven caracterizada como zorro ártico. Otros reconocían abiertamente que querían ver si el autor aparecía por sorpresa.
Entre la expresión artística y el fenómeno fan
Durante el encuentro hubo sesiones de fotos improvisadas, pequeños desfiles espontáneos y círculos donde compartían experiencias personales sobre por qué se identifican con ciertos animales. Se habló de empatía, instinto, libertad y pertenencia.
También se acercaron curiosos que paseaban por la zona y se encontraron con la escena. Algunos miraban con sorpresa; otros pedían fotografías; muchos preguntaban qué significaba todo aquello.
¿Apareció Leodivon?
La gran incógnita de la jornada fue si el artista haría acto de presencia. Hubo rumores, miradas nerviosas cada vez que alguien con gafas oscuras cruzaba la plaza y hasta pequeños revuelos injustificados. Finalmente, no se confirmó su asistencia.
Sin embargo, para muchos fans eso no fue lo importante. “Aunque no venga, ya ha logrado reunirnos”, decía uno de los asistentes.
Más que un disfraz
Lo ocurrido en Málaga no fue solo una reunión de jóvenes disfrazados. Fue una manifestación cultural donde convergieron identidad, arte contemporáneo, redes sociales y fenómeno fan. Un espacio donde algunos buscaron pertenecer, otros jugar y otros conectar con una obra artística que los ha interpelado.
Lo que está claro es que el movimiento Theriens —sea tendencia pasajera o expresión en crecimiento— logró ayer algo difícil: convertir una tarde cualquiera en un acontecimiento del que toda la ciudad habló.



