Un 14 de febrero con música y memoria
En el día de los enamorados del 14 de febrero quiero contribuir a esta señalada festividad con una romántica historia de amor entre un cantante y una bailarina, inspiración de uno de los boleros más icónicos de todos los tiempos: “El Reloj”.
Este bolero ha sido un recurso musical muy utilizado en programas de radio y televisión dedicados al Día Mundial del Reloj, que se celebra desde 2025 cada 10 de octubre por la Asociación Suiza Watch World Day.

El origen del bolero
“El Reloj” es obra del cantante, compositor y arreglista mexicano Roberto Cantoral García (1930-2010). En 1954 fundó el trío musical Los Tres Caballeros junto a Leonel Gálvez y Benjamín “Chamin” Correa.
Según relata Óscar Muller Creel, en 1956 Los Tres Caballeros realizaron una gira artística por Estados Unidos donde surgió un apasionado romance entre Roberto Cantoral y una atractiva bailarina neoyorquina. El cantante quedó profundamente enamorado.

La última noche junto al Potomac
Al final de la gira, Roberto se citó con su amada en un último encuentro en un hotel de Washington D.C., junto al río Potomac. Allí, en un bar silencioso, el tic‑tac de un reloj marcaba las horas que él deseaba detener.
Las sensaciones vividas aquella noche inspiraron la letra del bolero: sabía que ella se marcharía “cuando amanezca otra vez”. Ese reloj no debía marcar las horas porque lo hacía enloquecer, deseando convertir aquella última noche en perpetua.

La identidad de la bailarina
Hasta ahora no existían referencias del nombre ni fotografía de la bailarina que cautivó el corazón de Cantoral. Sin embargo, herramientas de IA como ChapGPT 5.2 han permitido formular una hipótesis romántica basada en la posible marca del reloj que lo atormentó.
Según esta hipótesis, la bailarina podría llamarse Evelyn Brooks, joven de unos 25 años, de ascendencia irlandesa, con cabello rubio o castaño claro y peinado estilo pin‑up, típico de los años 50. Muchas bailarinas trabajaban entonces en clubes como el Copacabana, Latin Quarter o El Morocco, donde actuaron Los Tres Caballeros en 1956.
El reloj que marcó la historia
En aquella última noche en Washington, Roberto y Evelyn habrían estado en hoteles frecuentados por artistas: The Shoreham Hotel, The Mayflower o el Statler Hotel (hoy Capital Hilton).
El reloj del bar era posiblemente un Seth Thomas Regulator Nº 2, un modelo mecánico de cuerda con caja de roble, esfera blanca con números romanos y un péndulo de latón visible. Su sonido regular y preciso habría sido el detonante em
ocional que inspiró la frase inmortal: “Reloj, no marques las horas…”.

El legado musical
Evelyn regresó a Nueva York y Roberto a México, donde en 1956 escribió “El Reloj” y “La Barca”. En 1957 ambas canciones se publicaron en un single de 45 RPM, alcanzando un éxito mundial. Se distribuyó en México por Musart, en Estados Unidos por Capitol Records y en España por Odeon.
El bolero nos convirtió en cómplices de aquel romance fugaz, como tantos que nacen en las giras artísticas.
Un clásico universal
“El Reloj” ha sido interpretado por artistas como Los Panchos, Luis Miguel, Franck Pourcel, Paul Mauriat, Richard Clayderman, el grupo Sempiternia y forma parte del repertorio de las Tunas Españolas.
Según Rodrigo de la Cadena, del Instituto Bolero México, “el bolero es una historia de amor contada en 32 compases”. Desde 2023 el bolero es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y la relojería también lo es desde 2020.
Un triángulo cultural
El Reloj, el Bolero y la Tuna conforman un triángulo cultural lleno de sinergias que merece explorarse en el futuro.
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