Listas de espera, caos en la atención primaria y servicios de urgencias, crisis de los cribados, … y los grandes olvidados, la voz del 061 en Andalucía.
CGT emergencias Andalucía denuncia que quienes están a tres presiones de una tecla en cualquier teléfono, siendo el primer eslabón de la cadena asistencial para la gestión de las llamadas de urgencias y emergencias sanitarias de las que penden la vida o la muerte de personas, más de 7000 llamadas diarias, agudizan su precariedad mientras la empresa interpuesta por la Junta de Andalucía, Ilunion Emergencias (grupo ONCE) se lucra haciendo negocio con las desgracias de la ciudadanía, ingresando millones de euros cada año sin exponer absolutamente nada, trabajan en edificios de la Junta y con medios del Servicio Andaluz de Salud (SAS), y sin preocuparse del deterioro galopante de este servicio a través de precariedad laboral en la que prevalecen contratos a tiempo parcial, la falta ingente de plantillas, colas de llamadas en espera y la permisividad de la Consejería de Salud que no fiscaliza el cumplimiento del pliego de condiciones de la concesión para la prestación del servicio y por consiguiente conlleva el enriquecimiento injusto de la empresa mientras la atención ciudadana cae en picado y el sistema informático cedido por la Junta hace aguas constantemente.
Andalucia, vencido el primer cuarto del siglo XXI, mantiene a quienes gestionan telefónicamente las emergencias del 061 bajo el convenio de telemarketing y ningún seguro, suministro para el hogar u ollas se venden en él, aunque la Junta a través de su contrata sigue despreciando su labor de salvavidas y desprestigiando el servicio de emergencias sanitarias en nuestro territorio.

Mientras el volumen de trabajo y llamadas al 061 aumenta se disminuyen plantillas y crece la parcialidad en los contratos y por ende la precariedad laboral, se pone en marcha el trabajo en red de los ocho centros provinciales dificultando la labor de auxilio al desconocer el territorio o se sigue sin poner en valor la profesionalidad de los gestores de emergencias, la mayoría mujeres, la situación se torna insostenible, mucho más, en plena campaña de gripe o periodos de alta frecuentación de incidentes provocados por periodos festivos como el navideño o los meses de verano en los que se multiplica la población andaluza por la llegada de foráneos al territorio. A modo de ejemplo, en el centro de gestión telefónica del 061 Málaga pese a estar en época punta solo son dos los puestos de gestión de radio en cada turno, estos son los que movilizan los efectivos en la calle para atención de urgencias o emergencias. También desde Málaga se gestiona la única mesa de vuelo en toda Andalucía que coordina las emergencias en las que los helicópteros del 061 deben intervenir.
Quienes son la voz del 061 en Andalucía siguen clamando por unas condiciones laborales dignas que reconozcan la profesionalidad de su función social y sanitaria y que prestan un servicio esencial para la ciudadanía, algo que nada tiene que ver con el telemarketing, el colectivo está cansado de ser solo un servicio esencial para ver limitado extremadamente su derecho a huelga, solo en esas ocasiones la Junta de Andalucía les considera esenciales para a través de servicios mínimos abusivos privarles de poder ejercer su derecho fundamental, algo que además de ser gravísimo constitucionalmente hablando les deja en absoluta indefensión y en condiciones esclavistas.
Detrás de todo esto se encuentra la parte social ciudadana y como les repercute la pérdida de llamadas, las colas de llamadas o la desatención por falta de medios en las salas del 061 y con ello la desatención de las emergencias sanitarias por saturación y colas o por directamente pérdidas de llamadas que impide la reacción inmediata ante una situación extrema como autolisis, suicidios, accidentes, infartos… y deja en absoluta vulnerabilidad y desprotección a las personas alertantes.
Los minutos son importantísimos pero la Junta de Andalucía, también en materia de emergencias sanitarias, permanece impasible y está desidia da miedo. Que se quieran tapar esas vergüenzas justificándose con las pingües cuantías económicas que se dan anualmente a la empresa “sanguijuela” Ilunion emergencias es una prueba más de la destrucción de la sanidad pública andaluza y de la inhumanidad de un gobierno andaluz que solo vela por intereses de empresas privadas de su órbita política.
Desde CGT Andalucía se hace una nueva llamada a la clase política para dignificar la profesión de la gestión telefónica de urgencias y emergencias y que se ponga fin a la externalización de estos servicios a empresas “buitres” que se benefician de las desgracias de la ciudadanía sin aportar ningún valor añadido a la sociedad mientras se enriquecen con el dinero de los impuestos de todas y todos.
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