Un estudio realizado por miembros de la Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas acuáticos del Sur (ACPES) y la Universidad de Málaga alerta de la fuerte contaminación de aguas fecales que se está produciendo en el tramo bajo del Guadalhorce, lo que está generando una alta proliferación de mosquitos en verano, con una concentración en algunos puntos de más de 1000 larvas/dm2. Estos mosquitos se han identificado como Culex modestus, que puede ser portador ocasional del virus de la fiebre del Nilo. Ante este problema de salud pública, esta información se ha puesto en conocimiento de la Consejería de Salud y Consumo.

El tramo contaminado tiene una extensión mínima de 6 km aguas abajo de la Estación de Cártama, aunque no se descarta que llegue más abajo en determinados momentos del año y sea la causante de las recurrentes mortandades de peces que se producen en la desembocadura.
También se ha solicitado información a la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural sobre las captaciones de agua en el tramo contaminado del Guadalhorce por si se están utilizando para regar cultivos, lo cual podría suponer, además de una infracción administrativa, un riesgo para la salud pública. La contaminación detectada en el Guadalhorce es incompatible con el riego de cultivos para alimentación, ya que la densidad de bacterias de Escherichia coli es mayor a 2000 unidades formadoras de colonias (UFC) por 100 mL. Por lo tanto, debería prohibirse el riego de cultivos alimenticios si se usan estas aguas contaminadas.
El estudio demuestra también que la presencia de mosquitos es únicamente por la contaminación de las aguas, ya que allí donde no hay contaminación, la presencia de larvas de mosquitos es nula. Los mosquitos no son habitantes normales de los ríos ya que son depredados por peces e invertebrados, y sólo aparecen en charcas y depósitos de agua. Los mosquitos en los ríos sólo aparecen en situaciones infrecuentes de degradación extrema del ecosistema fluvial.
La falta de depuración de aguas en el Río Guadalhorce es un problema ya conocido desde hace tiempo, por el que los andaluces tienen que pagar una multa a la Unión Europea de millones de euros. Sin embargo, la única solución que plantea la Junta de Andalucía es la construcción de una estación depuradora (EDAR) en los terrenos inundables de la Vega de Mestanza, que es, además, una solución inviable a largo plazo y que demuestra un negacionismo a la inundabilidad que ya se ha evidenciado en anteriores ocasiones (véase, por ejemplo, las piscinas de ranas enterradas por arroyos). Como en el actual dragado que la Consejería de Agricultura realiza en el cauce del Guadalhorce, que rebajan la altura del lecho en no más de 1 metro y que tiene un gasto de más 900.000 euros. En el 18 de marzo del presente año, el Río Guadalhorce alcanzó una altura de más de 5 m a su paso por Cártama, lo que hace ineficaces los trabajos realizados por la Consejería ya que reducirían el caudal máximo en una inundación en tan sólo un 10% si por el río fluyera únicamente agua. Tampoco se conoce si los operarios que han estado desempeñando esas labores han contado con los EPIs necesarios para evitar contaminarse. Estos trabajos también han afectado a la Red Natura 2000, donde hay especies amenazadas, aunque cuentan con la autorización de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.




